El gurú de la tecnología habría resuelto los problemas que obstaculizaban la creación de una TV integrada a la web. Investigan a los proveedores de la empresa para comprobarlo

La biografía del escritor Walter Isaacson ya comenzó a dar qué hablar desde su puesta en venta este lunes. Además de las características de personalidad que destapa, el libro Steve Jobs revela que uno de los objetivos más apreciados por el gurú de la tecnología era revolucionar el mercado de la televisión de manera similar a la que el iPod transformó el sector de la música y el iPhone el de los teléfonos móviles.

 

Apple, al igual que su rival Google, intentó en el pasado unir la interactividad de la web con la televisión tradicional. Pero Jobs no logró crear una televisión integrada a la Internet. Sin embargo, en su biografía indicó que había hallado la solución.

 

«Quería crear un set integrado de televisión que sea muy fácil de usar. Estaría perfectamente sincronizado con todos vuestros dispositivos y con iCloud. Tendría la interfaz de usuario más fácil que uno pudiera imaginar», comentó, antes de aclarar: «Finalmente, lo resolví«.

 

El rumor de que Apple busca su propia televisión no es nuevo. Por eso, este párrafo llevó a analistas de la industria tecnológica a comenzar un trabajo de investigación entre los proveedores de componentes para ver si Apple estuvo buscando partes de televisores.

 

Las informaciones que vienen circulando sobre la próxima versión de Apple TV tienen en común una serie de puntos clave: se espera que el dispositivo se llame iTV, siguiendo el estilo de los productos más exitosos de la empresa, y se estima su precio en 99 dólares.

 

Actualmente Apple vende la Apple TV, una caja multimedia con sistema operativo iOS. Esencialmente, la televisión será una versión de Apple TV mucho más grande con más características, y posiblemente tecnología de imagen OLED, según reveló hace unos meses DailyTech.

 

«El televisor no necesitaría de un decodificador y sería la alternativa de Apple a Google TV que, asociado con Sony, lanzó este servicio en Estados Unidos. Un lanzamiento que, por ahora, no parece tener el éxito esperado y que choca con la resistencia de las emisoras para licenciar sus producciones. El otro enemigo a batir sería Netflix, inicialmente un videoclub en línea que remitía los DVD a los hogares y que ahora no sólo ofrece suscripción a un servicio de streaming (sin descarga), sino que ha entrado en la compra de derechos de producciones televisivas para ofrecerlas directamente y, en estreno, desde su portal», completaban por ese entonces desde el diario El País.

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