Millonario donó todo su dinero

12 diciembre, 2011

Karl Rabeder, ex millonario que dice ser más feliz después de donar su dinero

Karl Rabeder, un empresario austríaco declaró esta semana que se siente mucho más feliz luego de haber regalado todo su dinero que cuando era un multimillonario.

«Ahora sí soy realmente feliz», confesó Rabeder, de 49 años. El hombre vendió su negocio, su lujosa mansión en los Alpes, todas sus limosinas, autos deportivos y su avión privado, y transfirió todo el dinero de sus cuentas bancarias a organizaciones de caridad del Tercer Mundo que se encargan de otorgar préstamos a personas que no pueden conseguirlos en bancos.

«El amor, estar al aire libre, ver el amanecer… Esas son las cosas que me hacen sentir pleno», agregó Rabeder, quien ahora vive con sólo 1.500 dólares mensuales, producto de las charlas que da a empresarios acerca de su nuevo y austero estilo de vida. Periodismo

Karl Rabeder es un empresario austríaco que fundó la organización no lucrativa MyMicroCredit en 2009, [1] cuyo objetivo es reducir la pobreza en Centroamérica y América del Sur . [2] En febrero de 2010, anunció que donará toda su fortuna de más de cuatro millones de dólares EE.UU. , incluyendo las ganancias de todas sus propiedades, su coche, y sus negocios, a instituciones de beneficencia que creó en América Central y del Sur.

Nos pasamos la vida queriendo ser millonarios sin pensar más allá del momento “somos ricos”. Yo, que a menudo le doy vueltas al tema y soy muy agorero, suelo decir que no quiero ser millonario porque al final tener dinero te reporta una serie de preocupaciones e inquietudes que los pobres no tenemos.

Pues bien, parece que no soy el único. No sé si os acordáis de Karl Rabeder, un austriaco de 49 años otrora millonario que decidió vender todas sus propiedades hace dos años en busca de una vida más austera. ¿Le recordáis? Bueno, os refrescaré la historia ahora que ha llegado el momento de hacer balance de estos dos años de vida mileurista, después de 47 lleno de lujos.

¿Qué diríais, que se ha arrepentido de su vida monacal o que está satisfecho? No sé, pensad que vendió su negocio, su mansión de lujo en los Alpes, sus limusinas y deportivos, su avión privado… y donó todo al Tercer Mundo. ¿Cómo estaríais en su lugar? Os dejo una pausa dramática para que lo penséis y sigo en el siguiente párrafo.

¿Ya? Vale, pues Karl dice que ahora es inmensamente feliz, que ahora disfruta todo lo que no disfrutaba cuando tenía el dinero por castigo. Lo hace con un razonamiento fácil sustentado en los casi 900 euros que cobra cada mes: “Si escribes las cosas que te hacen realmente feliz y lo que cuestan, te darás cuenta de por qué digo que solo ahora soy feliz”, asegura a la prensa austriaca.

Visto así, es evidente que con un poquito de dinero te sobra. Cuenta Karl que está comprando una casita modesta mientras aprovecha para disfrutar del “sol, el amor y el aire fresco”, cosas que le hacen feliz y son gratis. Hombre, yo echaría en falta una televisión para ver el Real Madrid y un portátil con conexión a Internet para escribir el blog, pero estoy de acuerdo con todo lo demás (aunque claro, a mí me pagan con bocadillos, como quien dice).

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