¿Qué es la metanfetamina?

13 agosto, 2013

La metanfetamina es un estimulante sumamente adictivo que afecta el sistema nervioso central. Aunque la mayoría de la metanfetamina que se usa en este país viene de laboratorios internacionales o nacionales, también se puede producir fácilmente en pequeños laboratorios clandestinos con ingredientes relativamente económicos que se pueden conseguir sin receta médica. Estos factores hacen de la metanfetamina una droga con un alto potencial para el abuso masivo.

metanfetamina

La metanfetamina se conoce comúnmente como “anfeta”, “meta” y “tiza” en español o como “speed”, “meth” y “chalk” en inglés. Generalmente se refiere a la forma de la droga que se puede fumar como “hielo” (“ice”), “cristal” (“crystal”), “arranque” (“crank”) y “vidrio” (“glass”). Es un polvo blanco, cristalino, sin olor, y con sabor amargo que se disuelve fácilmente en agua o licor. La droga fue desarrollada a comienzos del siglo pasado como derivado de la anfetamina y originalmente se usó en descongestionantes nasales e inhaladores bronquiales. Al igual que la anfetamina, la metanfetamina aumenta la actividad y el habla, disminuye el apetito y produce una sensación general de bienestar. Sin embargo, la metanfetamina difiere de la anfetamina en que, cuando se usan en dosis similares, son mayores los niveles de metanfetamina que entran al cerebro, haciéndola una droga estimulante más poderosa con efectos más duraderos y dañinos sobre el sistema nervioso central.

La metanfetamina es un estimulante de la Lista II de la “Ley sobre Sustancias Fiscalizadas”, lo que significa que tiene un alto potencial para ser abusada y que se puede obtener solamente por medio de prescripción médica. Se utiliza para el tratamiento de la narcolepsia (un trastorno del sueño) y del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Sin embargo, estos usos médicos son limitados y las dosis son mucho más bajas que las que se usan típicamente cuando la droga es abusada.

¿Cuál es la diferencia entre la metanfetamina y otros estimulantes como la cocaína?

La estructura de la metanfetamina es similar a la de la anfetamina y a la del neurotransmisor dopamina, pero es muy diferente a la de la cocaína. Aunque estos estimulantes tienen efectos conductuales y fisiológicos similares, hay algunas grandes diferencias en los mecanismos básicos de cómo funcionan. En contraste con la cocaína que el cuerpo elimina rápidamente, metabolizándola casi por completo, la metanfetamina tiene una acción mucho más prolongada y un porcentaje mayor de la droga permanece inalterado en el cuerpo. El resultado es que la metanfetamina se mantiene más tiempo en el cerebro, lo que conduce a la prolongación de los efectos estimulantes de la droga. Aunque tanto la metanfetamina como la cocaína aumentan los niveles de dopamina en el cerebro, los estudios en animales demuestran niveles mucho más altos de dopamina después de la administración de metanfetamina debido a los diferentes mecanismos de acción que ocurren dentro de las células nerviosas como respuesta a estas drogas. La cocaína prolonga las acciones de la dopamina en el cerebro bloqueando la recaptación de la dopamina. Si bien la metanfetamina en dosis bajas bloquea la recaptación de la dopamina, también aumenta la liberación de la dopamina llevando a concentraciones sumamente altas de esta subtancia en la sinapsis, lo que puede ser tóxico para las terminales nerviosas.

¿Corren riesgo los abusadores de la metanfetamina de contraer VIH/SIDA y hepatitis B y C?

El incremento en la propagación del VIH y de la hepatitis B y C son, en parte, consecuencias del aumento en el abuso de la metanfetamina, no sólo en las personas que se inyectan la droga sino también en los abusadores de metanfetamina que no se inyectan. Entre los usuarios que se inyectan la droga, la infección por VIH y otras enfermedades infecciosas se transmite principalmente a través de jeringas, agujas y otros aparatos contaminados que son usados por más de una persona. No obstante, no importa el método de administración, los efectos intoxicantes de la metanfetamina alteran el juicio y la inhibición y hacen que las personas se involucren en comportamientos riesgosos.

La metanfetamina está asociada con una cultura de comportamiento sexual peligroso, tanto entre hombres que tienen sexo con otros hombres como entre las poblaciones heterosexuales. Este vínculo puede deberse al hecho de que la metanfetamina y otros estimulantes psicomotores pueden incrementar la libido. Paradójicamente, el abuso a largo plazo de la metanfetamina puede estar asociado con una disminución en el funcionamiento sexual, por lo menos en los hombres. Esta combinación de inyectarse la metanfetamina con comportamientos sexuales de riesgo puede aumentar la posibilidad de contraer el VIH. Incluso, algunos informes epidemiológicos parecen indicar que ya se está viendo un mayor incremento en la infección por VIH entre los que abusan de la metanfetamina en comparación con los que abusan de opiáceos y otras drogas. Por ejemplo, aunque aún no se ha establecido el vínculo entre la infección por VIH y el abuso de la metanfetamina entre heterosexuales, los datos muestran una asociación entre el abuso de la metanfetamina y la propagación del VIH entre hombres que tienen sexo con otros hombres.

El abuso de la metanfetamina también puede empeorar el avance del VIH y sus consecuencias. En estudios en animales, la metanfetamina aumentó la replicación viral; en los humanos, el VIH causó mayor daño neuronal y deterioro cognitivo en las personas que abusan de la metanfetamina en comparación con aquellas que no abusan drogas.

Las investigaciones financiadas por el NIDA han encontrado que, a través de los programas de tratamiento, de prevención y de participación comunitaria, los abusadores pueden cambiar sus comportamientos de riesgo para el VIH. El abuso de drogas se puede eliminar y los comportamientos de riesgo asociados al uso de drogas, como el compartir agujas y las prácticas sexuales peligrosas, se pueden reducir significativamente, disminuyendo así el riesgo de exposición al VIH y a otras enfermedades contagiosas. Por lo tanto, el tratamiento para el abuso de drogas es una forma de prevención del VIH.

Fuente: drugabuse.gov

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